Inicio‎ > ‎Volúmenes‎ > ‎Volumen 01‎ > ‎

Artículo 04

Volumen 01

Algunas reflexiones sobre las lenguas indo-europeas

 

 

Ma. Elena Jaroma Blanco

 

ENP Plantel 6 Antonio Caso”

 

 

Uno de los principales medios a través de los cuales nos comunicamos es por el lenguaje. En el mundo existen cerca de seis mil lenguas1, cifra que nos muestra la riqueza a la cual podemos tener acceso. Desde luego, este hecho implica que, sea por necesidades laborales o por gusto, alguna vez nos enfrentamos al reto de introducirnos a nuevos códigos lingüísticos.

 

La adquisición de una lengua extranjera conlleva una serie de retos; el más difícil, quizá, sea el comprender la gramática. Si bien es cierto que es la parte más árida, también lo es que resulta imprescindible su dominio, pues es el sostén de cualquier idioma.

 

De ordinario, cuando comenzamos la aventura lingüística y nos enfrentamos a la gramática, solemos percibirla como algo incomprensible, poco accesible y compleja. En efecto, lo es. Sin embargo, puede haber circunstancias favorables para simplificar determinados conceptos y estructuras aparentemente difíciles, particularmente si nuestro interés se centra en aprender un idioma emparentado con nuestra lengua materna, sobre todo si ésta es de origen indo europeo, pues es una de las familias linísticas más grandes. Lenguas que con frecuencia estudiamos o escuchamos como el inglés, alemán, italiano, francés, portugués, polaco, latín, griego, entre otras pertenecen a esta familia, en consecuencia contarán con analogías gramaticales significativas.

Por una parte, desde el punto de vista genealógico, el español, italiano, francés, catalán o portugués son romances, provienen del latín vulgar; el inglés, alemán, sueco y holandés descienden del germánico; el ruso, el checo o el polaco provienen del eslavo. El latín vulgar, el germánico y el eslavo  descienden a su vez de una protolengua llamada indo europea. De esta manera,   podemos ver entonces que lenguas tan aparentemente lejanas como el español y el

polaco resultan ser parientes que conservan el “aire de familia”.

 

 

1 Cifra proporcionada por la UNESCO


 

 

Como pequeña muestra observemos el siguiente cuadro, en donde comparamos una raíz indo

 

europea, conservándose a través del latín, español, francés, inglés, alemán, y polaco.

 

  

Indo-europeo

latín

español

inglés

alemán

polaco

 ammā

 

 māt r

 

 mā

 

 māter

 

 

 

 

 

matris

 

 

 

 

 

madre

 

 

 

 

 

mother

 

 

 

 

 

Mutter

 

 

 

 

 

matka

 swesōr

swesor swesror

 

 

 

 

soris

 

 

 

 

sor

 

 

 

 

sister

 

 

 

 

Schwester

 

 

 

 

siostra

dwou, dwāu,

 

dwou

 

 

duo

 

 

dos

 

 

two

 

 

zwei

 

 

dwa

dek

 

dek

 

 

decem

 

 

diez

 

 

ten

 

 

zehn

 

 

dziesieć

 egō

 

egō / eg(hm

 

 

ego

 

 

yo

 

 

I

 

 

ich

 

 

ja

meinos mewos

 

 

meus

 

 

mi

 

 

my

 

 

mein

 

 

mój

 

 

En fin, la lista sería interminable, pero podemos apreciar cómo esta antigua raíz se mantiene en otras lenguas, con cambios vocálicos o consonánticos pero con el mismo punto de articulación; por ejemplo el número dwou, conserva las consonantes dentales, la raíz de swesor, con consonante silbante permanece, a como la consonante nasal de meinos.


 

Ahora bien, desde la perspectiva morfológica, lo que resulta el quid de estas reflexiones, es que muchas de estas lenguas son de flexión; éstas a su vez pueden ser analíticas (expresan sus funciones  gramaticales  a  través  de  preposiciones)  o  sintéticas  (se  declinan,  expresan  sus funciones gramaticales con desinencias), pero básicamente forman sus palabras con raíces y morfemas. Esta particularidad  da lugar a grandes similitudes sintácticas y de concordancia,  en la morfología, en las categorías gramaticales, en las funciones gramaticales de la oración, y en algunas estructuras sintácticas. Por ejemplo: entre el lat. Meus pater mea mater / al. mein Vater

meine Muter / pol. mój ojciec mója matka, hay una concordancia entre el adjetivo posesivo y el sustantivo en cuanto al género y al número; aquí llama la atención que en muchas lenguas indo – europeas la desinencia femenina sea en alternancia a /-e, mientras que la desinencia masculina tiende a perderse o tener una alternancia en –o / -u / -i. En griego, la desinencia femenina en gran número de sustantivos es en - o en -  el masculino es en - s    s; en italiano, es en –a, pero su plural es en –e, figlia / figlie, la desinencia masculina, es en o / -i figlio / figli,  en polaco el femenino es en a, masculino i: droga / drogi.


 

El español tiene diferentes categorías gramaticales como son el sustantivo, adjetivo, artículo, verbo, preposición, conjunción, etc. Esto mismo ocurre en latín, inglés, alemán y polaco: lat. Tabula nigra - est / esp. el pizarrón es negro / al. Die Tabele - ist - schwarz / pol. Ta – tablica - jest  - czarny. En cuanto a la sintaxis tendremos también analogías: una oración simple se forma de sujeto / verbo / complemento: esp. Ésta es mi mamá; ingl. This is my mother; al. Die ist meine Mutter; pol. Ta jest mója matka, en donde el sujeto es: ésta – this – die – ta; el verbo, concordando con el sujeto en singular: es – is - ist – jest  y un predicado nominal: mi mamá my mother; meine Mutter; mója, matka presentan una estructura equivalente.

 

 

La morfología verbal es muy similar también en estas lenguas, si bien el paradigma verbal de las lenguas romances es mucho más variado y complejo que el de las lenguas germánicas, y aunque un tanto más parecida a las lenguas eslavas, no deja de haber una estructura familiar. Las desinencias personales cambian. Analicemos el siguiente cuadro con la conjugación del verbo ser.


 

Indo – europeo

 

bhewmi

 

Español ser

 

Inglés be

 

Alemán sein

 

Polaco być

esmi/somi/bhewmi

 

soy

 

am

 

bin

 

jestem

 

eres

are

bist

jestes

 

es

is

ist

jest

 

somos

are

sind

jestesmy

 

sois

are

seid

jestescie

 

son

are

sind

są

 

  

Queda claro entonces que un gran número de lenguas que actualmente escuchamos o que nos interesan son parientes, unas más cercanas que otras, pero indudablemente, en el árbol genealógico, están emparentadas por medio de una tatarabuela lingüística” común. Es conveniente, cuando se desea aprender alguna de estas lenguas, tener la idea de que estamos conociendo a una “prima lingüística” o qui a una “hermana”, con su propia personalidad, pero a final de cuentas tenemos rasgos propios de nuestra “familia”.

Insisto en la necesidad de hacer analogías cuando se aprende una nueva lengua: el código gramatical puede estar mucho más cercano de lo que creemos.

A final de cuentas, si estamos conscientes de nuestro propio código gramatical, me refiero a la lengua materna, veremos que nuestra mente comenzará a reconocer estos esquemas, pues en realidad ya los conoce, lo cual a todas luces será una ventaja. Aún cuando se desconozca determinada lengua, si es de flexión ya se tend una idea general de cómo pod funcionar: la decodificación se irá dando de manera natural.

 

 

Definitivamente, entre más lenguas de flexión se conozcan, más apertura hab para aprenderlas y resultará incluso una experiencia lúdica el compararlas, tal como acabamos de hacer. Entonces el estudiante comprobará que comienza a moverse en un campo conocido, las mentes aceptarán más fácilmente estos esquemas gramaticales y todos los interesados tendrán nuevas oportunidades de comunicación.


 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

Miska, k. Jean, Polska Mowa, (Polish languages for beginners), Polish Techers Association in America, Chicago 1971. Karolak, Bisko – Kryn´sky, Wasilewska, Mówimy po polsku, --wiedza powszechna, Warszawa 1979.

 

 

DIRECCIÓN ELECTRÓNICA

 

http://indo-european.info/dictionary-translator



Comments