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Artículo 01

Volumen 10


La aplicación de la etimología

 

María Elena Jaroma Blanco

Colegio de Letras Clásicas

ENP Plantel 6 “Antonio Caso”

 

 

La materia de Etimologías Grecolatinas del Español se imparte en el segundo año del bachillerato de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM y ha formado parte del currículo escolar prácticamente desde que se fundó la Preparatoria hace ya 145 años. La presencia de las etimologías a lo largo de estos años ha pasado por diferentes cambios, lamentablemente para mal. En los comienzos de la Preparatoria, en que el humanismo cobraba fuerza y la enseñanza de la lengua española era realmente importante, nuestra materia, como parte formativa y complementaria de la lengua española, cubría dos años, uno dedicado a “raíces griegas” y otro a “raíces latinas”; eran materias de carácter obligatorio y, sin duda, aportaban desde entonces las bases lexicológicas que un bachiller debía adquirir, además de cubrir la parte cultural y característica de un egresado de la UNAM. Con el pasar de los años la enseñanza etimológica se fue limitando a tal grado que estos dos años de “raíces griegas y latinas” se fusionaron en uno y se llamó “etimologías grecolatinas del español”, se impartía en tres horas a la semana. Posteriormente en el plan de estudios de 1964 quedó reducido a dos horas semanales. La última revisión del plan de estudios de la Preparatoria que fue en 1996, aun se conserva con las mismas dos horas. Sin embargo, este hecho preocupa pues como complemento a la materia de “Lengua y literatura española”, la materia de etimologías permite razonar el origen y la evolución de la lengua materna. Aunque tal parece que ahora ya no es importante el manejo correcto de la lengua, pese a que en las facultades se quejan de que los alumnos llegan sin ser capaces de redactar con un léxico amplio, no son capaces de comprender un texto, pues desconocen el significado de las palabras. Con este panorama tenemos por un lado, “académicos” quienes opinan que se debería de eliminar la materia de etimologías porque “no sirve”; por el otro, una tendencia “utilitarista” de las materias, en donde ya el humanismo y la cultura salen sobrando y lo único importante es demostrar su utilidad inmediata, entonces me pregunto qué ha fallado en la enseñanza de las etimologías en el bachillerato, en donde una materia eminentemente práctica y útil, carece de sentido para las altas jerarquías utilitaristas.

Comencemos por el principal problema, la didáctica y la orientación de la materia.

En el programa “Etimologías grecolatinas del español”, que como ya mencioné se ubica en el 5º. Año de Bachillerato, comprende cinco unidades, la primera dedicada a la introducción y al origen de la lengua española en la familia lingüística indo – europea. La segunda estudia la evolución de la lengua a lo largo de su existencia. La tercera a la identificación de elementos griegos en el léxico español, tales como son prefijos, sufijos y raíces griegos. La cuarta unidad identificación de elementos latinos, prefijos, sufijos y raíces latinas. Por último la quinta unidad del programa versa sobre la evolución del latín vulgar al español, es decir, el romanceamiento. Si analizamos esta situación, resulta que el programa es muy amplio y se debe estudiar una cantidad de temas los cuales el alumno debe razonar y memorizar. Quizá aquí comienza el primer problema didáctico pues a lo largo de su existencia, etimologías representa para los alumnos una lista interminable de raíces grecolatinas para memorizar y que deberán plasmarlas en exámenes de vocabulario. Si bien es cierto que durante la clase los alumnos descubren un sinfín de significados en el vocabulario diario y en el especializado, también lo es que le representa una “tortura mental” tener que memorizar cada palabra con su respectiva etimología, esto puede terminar por aburrir a los alumnos y despreciar una materia que les podría ser muy útil. Bien por aquí es por donde deberíamos comenzar la didáctica de la etimología, en su utilidad. Es un hecho que en la primera unidad, enumeramos a los alumnos las amplias virtudes de estudiar etimologías, pero más que enumerarlas hay que demostrarlas, que los alumnos las descubran y se sientan enamorados de una materia que les resuelve problemas, no que se las causa. En este sentido va la orientación de la materia, memorizar palabras con su etimología, no sirve de nada, puesto que es como aprenderse un diccionario etimológico el cual carece de sentido. Las palabras cobran forma en un contexto, sabemos que una misma palabra varía de significado en conjunto con otras palabras que aluden a algún tema específico, por supuesto que la base etimológica ayuda mucho, pero el contexto determina la semántica. Por ejemplo, hipérbola o hipérbole, esta palabra tiene una pequeña variación vocálica al final pero el sustrato etimológico es el mismo, del gr. ὑπέρ = sobre y βολλή = lanzado, lanzado sobre, es decir, algo que se ha lanzado muy lejos, de tal manera que en matemáticas o física la hipérbola es una curva abierta hasta el infinito y en literatura, como figura retórica, se trata de una exageración; la palabra aféresis, del gr. ἀπό = lejos, ἀιρέω = separar y el sufijo –σις = acción, acción de separar o retirar elementos, en el contexto médico, la aféresis es el proceso mediante el cual se separan los componentes de la sangre, de tal manera que cuando se van a donar plaquetas, se suele ir a dicho departamento; mientras que en el ámbito de la lingüística, la aféresis consiste en la supresión de una letra al comienzo de una palabra, así pues en ambos casos se contempla la idea etimológica de ‘retirar’, ‘separar’.

Con esto se comprueba que no tiene ningún uso práctico simplemente memorizar las raíces y una definición, los diccionarios etimológicos ya existen y cualquiera los puede consultar. Entonces ¿cómo enseñar la etimología de una manera divertida evitando la “tortura mental”?, pues a través de juegos y textos. Me permito compartir aquí mis experiencias docentes y mi metodología sobre la enseñanza de las etimologías grecolatinas.

Tal y como lo marca el orden del programa oficial de la materia, el alfabeto griego se enseña en la primera unidad que como ya se vio, en realidad corresponde a la introducción de la materia, y hasta la tercera unidad que se estudia aproximadamente dos meses después se comienzan a identificar los elementos griegos los cuales se escriben siempre con caracteres griegos. Me parece muy ilógico el salto, algunos compañeros prefieren enseñar las letras griegas desde el principio porque así pueden ir ejemplificando a lo largo de los subsecuentes temas alguna etimología y escribirla en el griego original, respeto el punto de vista pero sigo pensando que no tiene sentido enseñar el alfabeto griego en las primeras clases para retomarlo con toda su fuerza hasta la tercera unidad. Por lo tanto enseño a los alumnos el alfabeto griego en la tercera unidad, a través del libro de texto, los alumnos identifican prefijos, sufijos y vocabulario de origen griego. La identificación consiste en realizar algunos ejercicios en el libro para que vayan descubriendo dichos elementos en palabras que seguramente han escuchado y que utiliza en su vida diaria. Casi todos conocen el término ‘hepatitis’, si no es que la mayoría hasta ha padecido esta enfermedad. Bueno comienzan a deducir, qué indica ‘hepat’ (hígado) e ‘-itis’ (inflamación), a partir de aquí comienza el juego, qué más conoces con – itis, puede ser colitis, gastritis, rinitis, laringitis, etc. lo más común para los alumnos y vamos viendo qué significa ‘col’, ‘gastr’, ‘rin’, laring’ y vamos ampliando el léxico. Lo mismo ocurre con el latín, en este caso las palabras pueden resultar mucho más familiares, aunque muchas veces no saben lo que realmente significan, por ejemplo, ‘putativo’, ‘ósculo’ les digo que no es ninguna grosería, ‘putativo’ viene del verbo latino putare = pensar y el sufijo –ivus = adjetivo verbal, es decir, lo que se piensa o considera como, así un ‘hijo putativo’, es que se le considera como un hijo aunque biológicamente no lo sea; ‘ósculo’, del sustantivo latino ‘os, oris’ = boca y el sufijo –culus = diminutivo, boquita, o sea cuando se da un beso (por lo menos como saludo) se encoge la boca, se hace chiquita.

Trabajo mucho en equipos, no sólo porque nuestros grupos de la ENP son de 60 alumnos aproximadamente, sino porque considero importante el promover el trabajo colaborativo, de esta manera intercambian conocimientos. En equipos de máximo 5 alumnos les doy juegos que resuelven sin sacar apuntes, ni “acordeones”. Deberán resolverlos lo más rápido posible y se basan en el vocabulario visto en clase. Los que acaban más rápido obtienen calificaciones más altas, de esta manera, evito los molestos “exámenes de memoria” y veo cómo van resolviendo las incógnitas que tienen los juegos, porque desde luego entre todos los miembros de cada equipo tienen que razonar las preguntas y ayudarse de la etimología para resolver el juego.

Una vez que concluyo todos los temas oficiales del programa comienzo con la segunda parte del curso que es desarrollar la comprensión de lectura de textos no sólo en español, sino en italiano, francés e inglés. Al comienzo del año, siempre les decimos en la primera unidad que con la etimología pueden comprender mejor las lenguas romances como el italiano y el francés, si bien el inglés es lengua germánica, contiene un altísimo número de palabras de origen latino, y puesto que es una lengua muy importante, vale la pena incluirla.

Creo sinceramente que ésta es una de las partes de mayor aprendizaje de los alumnos porque afianzan lo que ya estudiaron y sobre todo aplican de manera práctica las etimologías, pues aunque estudian oficialmente cualquiera de las lenguas antes mencionadas, sólo es una, ahora se enfrentarán a las otras lenguas.

Comenzamos con un texto en español tomado de la Gaceta de la UNAM, se llama la “Xiloteca de la UNAM”, donde comienzan por subrayar las palabras de origen griego y algunas latinas, digo que algunas, porque obviamente el sustrato lexicológico del español es básicamente latino, al igual que el italiano y el francés, de manera que si no pongo la limitante de ‘algunas’, prácticamente subrayarían todo el texto. Bien ahora analizan etimológicamente las palabras clave que les dan mayor significado del contenido y deducen en la línea en la que aparece la palabra qué significa y cuál es la idea general del texto. Dependiendo del tema se pueden hacer mayores asociaciones, como en este caso aparece ‘xiloteca’ (ξύλον = madera; θέκη = depósito) se presta para que formen otras ‘tecas’ que conozcan, por ejemplo, egoteca, biblioteca, ludoteca, filmoteca, hemeroteca, pinacoteca, etc.

Trabajamos dos textos en español, en general, trato que las temáticas de todos los textos se relacionen con los temas que los alumnos estudian en sus diferentes materias, lo cual implica meterse a la página de la Escuela Nacional Preparatoria, dgenp.unam.mx y leer los contenidos programáticos, esto con el fin de que los chicos tengan un antecedente y les resulte más fácil relacionar las ideas.

Ahora vamos con el italiano, la experiencia es realmente simpática, los que estudian italiano se sienten muy seguros…los demás también, pues creen que todo es pizza, spaghetti, ravioli, etc. Craso error, ahora verán que el italiano tiene lo suyo. Utilizo un texto de internet de Google Italia, titulado ‘Edonismo’, los alumnos lo leen dos veces, hago hincapié en que no se trata de entender cada palabra sino ideas generales que aparecen en él. Cuando terminan están “infartados”, los que estudian italiano, más o menos comprenden ideas, los que visualizaban una pizza, descubren que tiene “su chiste” pero el trabajo colaborativo se impone y se ayudan entre los miembros del equipo. Las actividades son las mismas que en español, subrayan palabras griegas y algunas latinas, hacen un esquema en español con las ideas principales, responden preguntas de comprensión de lectura. La mente de los alumnos comienza a adaptarse a esta nueva actividad, aplicar la etimología en su contexto y descubrir los elementos grecolatinos en otras lenguas.

Continuamos con un texto en francés, salvo los que estudian la lengua, ya se siente el temor, si bien saben que es una lengua romance, también saben que tiene cambios más drásticos, especialmente en la escritura, las palabras no siempre son tan transparentes, sin embargo, se identifican los elementos grecolatinos. El texto tomado de Google France, se titula Qu'entend-on par coagulation sanguine et par hémostase? Tienen el antecedente en la materia de ciencias de la salud, la metodología es la misma, comenzarán a leer el texto dos veces, para su sorpresa identifican muchísimas palabras de origen griego, subrayan las palabras claves y algunas latinas. Llenan una tabla donde se les solicita que anoten la palabra francesa que contenga determinado elemento griego o latino, finalmente responden preguntas de comprensión de lectura, para sorpresa de los alumnos han comprendido gran parte del texto, no lo pueden creer, pudieron comprender un texto en francés.

 

Terminamos con el inglés, el tema, « Ontological arguments » mal que bien, todos han tomado algún curso de inglés, tienen cierta noción de la gramática inglesa, siguen la misma metodología, y se sorprenden por la cantidad de palabras latinas que han subrayado, responden las preguntas de comprensión de lectura. Cabe destacar que al finalizar cada texto, se comprueban las respuestas, además de que me voy acercando a cada equipo para resolver sus dudas.

Considero que esta última actividad es la culminación del curso, porque aquí demuestro a los alumnos para qué sirve la etimología, y de paso se cubre la vista ‘utilitarista’ que tanto pregonan ahora, con ese pragmatismo exacerbado que se debe comprobar prácticamente en un año escolar que una materia sirve, que se refleje en los alumnos las habilidades y destrezas que son capaces de realizar. Pues bien, misión cumplida, aquí está la habilidad lexicológica y de comprensión de lectura, para las mentes ‘utilitaristas’ ¿Ha quedado demostrado o lo requieren más claro?



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