Teorías del aprendizaje… ¿para qué? 


Luz Heréndira Hernández Rubio 
Mariana Colmenares Vázquez 
Escuela Nacional Preparatoria 
Plantel 9 “Pedro de Alba” 
Colegio de Inglés

Resumen

En este ensayo se abordan interrogantes que surgen en la práctica docente, a saber: qué tanto inciden las estrategias de aprendizaje en la adquisición y permanencia de conocimientos, así como la responsabilidad del profesor en el proceso de obtención de las mismas. Se parte de las teorías del aprendizaje y se ejemplifican los tipos de aprendizaje con una experiencia concreta para después proponer formas de fomentar la adquisición de estrategias en la clase de idiomas.

Palabras clave: aprendizaje significativo, aprendizaje por imitación de modelos, estrategias, teorías del aprendizaje, Vygotski, método inductivo, método sintético, habituación

A menudo hemos escuchado a los alumnos decir “el inglés se me dificulta”, “el inglés no se me da” o “de plano, yo no nací para el inglés”, entre otros muchos comentarios que los auto descalifican. Así, varias dudas surgen: ¿realmente existen estudiantes a quienes un contenido “no se les da”? O, ¿será sólo cuestión de encontrar la forma correcta de estudiar y, por ende, de aprender? ¿Cuál sería la responsabilidad que tendría el profesor en ese proceso? Y, sobre todo, ¿qué debería hacer para cumplir con esa responsabilidad? El propósito de este ensayo es contribuir a responder estas interrogantes, además de la pregunta que le sirve de título: Teorías del aprendizaje… ¿para qué?

Hacer consciente nuestro proceso de aprendizaje nos ayuda a considerar los factores que intervienen en él. Beltrán (2003:134) nos dice: “mediante el aprendizaje significativo, la persona aprende cuando el tema se relaciona con sus propios objetivos, con su vida. Con el mantenimiento y enriquecimiento de sí mismo. Es un aprendizaje penetrante que no consiste en un simple aumento de conocimientos, sino que se entreteje con cada aspecto de la existencia del individuo”. Con un poco de reflexión, no es difícil encontrar ejemplos de cosas que hemos aprendido de forma significativa. He aquí una anécdota personal de una de las autoras de este artículo:

 

Para mí, literalmente, este aprendizaje se entretejió con mi vida, pues decidí llevarlo a cabo en una ocasión en que me asaltaron y mi vida estuvo en riesgo. No tenía opción: tenía que aprender a manejar. Así, al principio con mucho temor, empecé a conducir al trabajo. Conocía la teoría: conocía cuál era cada parte del auto y para qué servía.

Sin embargo, había reacciones de los demás conductores que me llevaban a pensar que había cosas que no estaba haciendo bien. En una ocasión, al querer salir a una de las arterias laterales de una avenida principal, el conductor de atrás sonó el claxon de tal forma que supe que definitivamente algo no estaba bien: lo hizo para reclamarme que me había parado en seco justo donde se señalaba la salida. Ante tal situación, decidí observar cómo hacían los demás conductores para salirse del flujo de la arteria principal.

En este relato nos encontramos también ante el tipo de aprendizaje que Bandura llama por observación (imitación) de modelos: “los niños aprenden observando la conducta modelada por los demás, e imitándola”; con sus cuatro elementos (la atención, la retención, la reproducción y la motivación) muy presentes (1982, p. 179 citado por Beltrán: 2003). A partir de la observación-imitación, la conductora ha perfeccionado su forma de manejar y se sabe una conductora capaz que ha aprendido a partir de su relación con el entorno social. Así, consideramos que en realidad todo es cuestión de encontrar la forma correcta de aprender. En el caso que aquí describimos, fue mediante la observación de modelos e imitándolos. Para quienes nuestra labor es enseñar a otros a aprender, las teorías del aprendizaje podrían sernos de utilidad por las razones que se especifican a continuación.

Como es sabido, las teorías del aprendizaje abordan temas como qué es el aprendizaje, cómo se puede favorecer el mismo y cuándo podemos decir que alguien ha aprendido algo, entre otras cuestiones. Primeramente, si deseamos saber si alguien ha aprendido, debemos empezar por definir el término. En este artículo, retomamos sólo las definiciones que hoy día rigen el quehacer académico. Lahey (1999:217, citado por Beltrán: 2003) nos dice que para la psicología, el aprendizaje es “cualquier cambio relativamente permanente de la conducta derivado de la experiencia, es decir, a partir de las interacciones con el entorno”. Para Vygotski  “el conocimiento es algo que se construye por medio de operaciones y habilidades cognoscitivas que se construyen en la interacción social” (Beltrán, 2003:105). Gagné asegura que el aprendizaje es el “producto de las relaciones que el sujeto establece con su entorno” (Beltrán, 2003:126) y Piaget entiende al aprendizaje desde la estructuración de un objeto de conocimiento en donde la actividad es inseparable del objeto y que tiene que ver con la interrogación de la realidad, donde no hay separación entre el sujeto y la realidad por conocer (Beltrán, 2003:23).

La interrogante que surge es, entonces, cómo habrá de construirse dicho objeto de conocimiento. En el texto titulado Psicología educativa: métodos de enseñanza, se señala que es responsabilidad del maestro “analizar los objetivos que se quieren lograr y organizar experiencias para lograr un aprendizaje significativo y duradero” (Hernández, 2011:2). Según Azcoaga, existen 5 dispositivos básicos para el aprendizaje: la motivación (la tendencia del organismo hacia ciertas metas;  es lo que activa y suscita la conducta), la atención (el grado de aplicación de nuestros órganos sensoriales a personas, objetos, lecturas, informaciones, acontecimientos y acciones), la capacidad funcional sensoperceptiva, la memoria (proceso por medio del cual codificamos, almacenamos y recuperamos información), y la habituación (el proceso mediante el cual un estímulo repetitivo se convierte en algo tan familiar que las respuestas asociadas de manera inicial con él (por ejemplo, movimiento de la cabeza o los ojos, cambios en la respiración o el ritmo cardíaco) ya no ocurren (Beltrán, 2003:29-34).

Ahora bien, la siguiente pregunta sería si en realidad existen alumnos a quienes algunos contenidos “no se les dan”. Consideramos que una de las explicaciones por las cuales pareciera que no aprenden es por lo que Azcoaga denomina el “decaimiento”, es decir, “la pérdida de información por falta de uso” (Beltrán, 2003:33). En México, donde el español es la lengua oficial, es difícil que los alumnos encuentren oportunidades para usar lo aprendido en la clase de lengua. Entonces, ¿cuál ha de ser el papel del profesor para que no se dé ese decaimiento? Consideramos que son varias las formas como podemos facilitar el entorno favorable para que los contenidos sean almacenados en la memoria a largo plazo. El profesor puede propiciar un ambiente en el aula y fuera de la misma donde se favorezcan varias de las siguientes estrategias de aprendizaje al mismo tiempo:

  • ü  Interacción con la experiencia física
  • ü  Interacción con la experiencia social
  • ü  Elaboración, es decir, la reconstrucción de  la información que se desea recordar; relacionar dos o más estímulos

Así, Hernández (2011: 7-15), hace la siguiente clasificación de las estrategias de aprendizaje que el profesor de lenguas, en su papel de facilitador del proceso puede fomentar entre sus estudiantes. Decidimos omitir las pertenecientes al método deductivo, pues consideramos que son más apropiadas para otro tipo de materias como la física o la química, por ejemplo.

Del método inductivo (por medio de casos particulares, se llega al principio general que los rige, basado en la experiencia, en la observación y en los hechos), tenemos:

  • ü  observación
  • ü  experimentación
  • ü  abstracción
  • ü  generalización

Del método analítico (por medio del análisis se estudian los hechos y fenómenos, separando sus elementos constitutivos para determinar su importancia, la relación entre ellos, cómo están organizados y cómo funcionan sus elementos), tenemos:

  • ü  división
  • ü  clasificación

Del método sintético (reúne las partes que se separaron en el análisis para llegar al todo. Es complemento del analítico. Le exige al alumno la capacidad de trabajar con elementos para combinarlos de tal manera que constituyan un esquema o estructura que antes no estaba presente con claridad), tenemos:

  • ü  conclusión
  • ü  resumen
  • ü  sinopsis
  • ü  recapitulación
  • ü  esquema
  • ü  diagrama
  • ü  definición

Estas, entre otras, son las estrategias que debemos fomentar en los estudiantes si deseamos logren los objetivos del curso y que sean exitosos.

Finalmente llegamos a la interrogante: ¿Cuándo podemos decir que alguien ha aprendido algo? Según Fodor (1980 citado por Beltrán, 2003:16-17), el aprendizaje se da cuando el individuo tiene una noción de lo que quiere aprender, formula una hipótesis, la  prueba a través de la experiencia y la comprueba. Podemos decir que el aprendizaje se da cuando el individuo se siente seguro y a gusto aplicando los conocimientos sobre la materia en cuestión y dichos conocimientos se manifiestan de forma automática, sin mucha reflexión sobre los mismos, esto es; siguiendo a Beltrán (2003:29), lo que Azcoaga (1985) considera uno de los 5 dispositivos básicos del aprendizaje: la habituación. Retomando la anécdota de aprender a manejar, la conductora en cuestión ahora realiza los cambios de velocidad de forma automática, no se detiene mucho a pensar, sus manos reconocen la velocidad en la que está el automóvil y reconoce los cambios en los ruidos del motor al cambiar de velocidad sin hacerlo conscientemente. Sobre todo, el entorno social de conductores ¡no le ha vuelto a reclamar que esté haciendo algo erróneamente!

 

En conclusión, las teorías del aprendizaje serán de suma importancia para los maestros en la medida en que nos ayuden a apoyar a un estudiante en su proceso. Si a partir del estudio de las mismas, el profesor conoce exactamente qué se entiende por aprendizaje, la forma como puede ayudar al alumno a clarificar lo que necesita y quiere aprender, y puede fomentar en él las estrategias adecuadas, entonces podemos decir que ésa es, indudablemente, la razón de ser de las teorías del aprendizaje. De tal suerte, podemos afirmar que el aprendizaje se da cuando el alumno se siente cómodo con las estrategias que está empleando para adquirir  conocimientos sin depender de nadie: ni de sus compañeros, ni de un adulto cercano ni mucho menos,  el profesor. Y eso justamente es a lo que deberíamos aspirar todos los que estamos en el ámbito de la docencia.

 

Bibliografía

Azcoaga, J.E. (1985), Alteraciones del aprendizaje escolar. Diagnóstico, fisiopatología,  tratamiento, Buenos Aires: Paidós.

Beltrán, Luis y Acosta, M.O. (2003), Teorías del aprendizaje, Medellín: Fundación Universitaria Luis Amigó.

Calderón, Raymundo. Constructivismo y aprendizajes significativos. Recuperado el 28 de julio de 2013, de http://www.monografias.com/trabajos7/aprend/aprend.shtml

Cerón, Salvador (1998), Un modelo educativo para México, Texas: Universidad de Texas.

Fodor, J. (1981), “The Present Status of the Innateness Controversy, en J. Fodor (ed.), Representations, Brighton, Harvester Press.

Hernández, P. (2011), Psicología educativa: métodos de enseñanza. República

Dominicana: documento de trabajo para la Licenciatura en educación especial.

Recuperado el 8 de agosto de 2012, de

http://www.monografias.com/trabajos5/psicoedu/psicoedu.shtml#ixzz2aqgoqb00

Lahey, Benjamin B. (1999) Introducción a la Psicología, Madrid: McGrawHil, p. 217.